Funcionarios

Día de renovación. A las 9 en la Comisaría para el DNI. Una señorita (a la que estoy haciendo un favor al llamarle así) me solicita las fotos, el DNI antiguo, me jura y perjura que no puedo cambiar la dirección sin estar empadronado en la nueva (pero sí puedo cambiar la firma, lo que no entiendo) y de una forma un tanto asín me agarra el dedo, me lo pringa de tinta y lo estampa en el impreso. Ahí tienes para limpiarte. En un mes tendré mi nuevo DNI. El viejo llevaba caducado 2 meses pero ella no me ha dicho nada (ni cobrado de más, como hacían antes…).

A la una y media en la Jefatura de Tráfico de Arturo Soria. Ahora (igual siempre, pero yo no lo sabía) hay dos edificios, con lo cual todo es más complicado. Primero en información una señorita (esta sí) me indica los pasos a seguir. Como no tengo fotocopia del DNI (siempre se me olvida algo) tengo que salir a la calle y hacerlas en una máquina autoservicio a la módica cantidad de 0,20€ la copia (33 pesetas por una triste fotocopia… endevé). De regreso a Tráfico, pago las tasas en la ventanilla de la “Bordereta del día”: la señora cajera de tasas (17,60€) era lo más seco del mundo… siempre hay que dar con alguno/a.

En contra, la ventanilla 52 de la segunda planta donde he presentado todo lo demás estaba ocupada por una chica majísima a la que no le ha importado rellenar lo que yo había dejado en blanco o pegar la foto que llevaba sin pegar. Deberían ser tod@s así. Por qué están siempre tan amargados y por qué reniegan tanto? Que no se hubieran sacado la oposición si no querían estar allí…